Cómo aprovechar los tomates frescos para conservas riquísimas y seguras


La conserva es una tradición muy mendocina, pero requiere de medidas de seguridad e higiene para evitar el botulismo. Desde 365 Tentaciones te contamos paso a paso cómo tener riquísimos tomates todo el año.

El tomate es la hortaliza de fruto más consumida a nivel mundial y en Mendoza lo podemos conseguir fresco, jugoso y con todas sus vitaminas intactas.

La provincia, que provee aproximadamente el 70% de la producción nacional del tomate industrializado, destina gran parte de su cosecha a nuestras típicas e inigualables conservas, que nos permiten disfrutar de tomates deliciosos durante todo el año.

“365 Tentaciones”, programa de promoción del Ministerio de Economía y Energía, te cuenta cómo hacerlas de forma segura, ya que si la conserva no esterilizada puede contaminarse con la toxina botulinica, que produce botulismo.

Es importante elegir tomates frescos y en buen estado, que no tengan golpes ni daños. Deben estar maduros.

Tener los utensilios limpios, bien enjuagados y escurridos. Esterilizar frascos, coladores, embudos y otros elementos hirviéndolos en agua durante quince minutos. En el caso de los frascos colocarlos boca abajo.

Paso a paso

Lavar bien los tomates y meterlos durante aproximadamente un minuto en una olla de agua hirviendo para quitarles la piel.

Pelar los tomates con mucho cuidado.

Poner una olla grande con agua a hervir. Una vez que entre en ebullición, poner los frascos donde vas a guardar los tomates durante cinco minutos. Secarlos bien.

Cortar los tomates por la mitad, eliminar pepitas y exceso de agua y ponerlos en los frascos. Rellenar hasta el borde con aceite, preferentemente de oliva, para que no quede aire. Tapar el frasco herméticamente.

Por último, en la misma olla grande, poner a hervir los frascos con tomate boca abajo, para que se eliminen todos los microbios y toxinas.

 Los beneficios

Podés comer tomates sin conservantes durante todo el año

Se mantienen en un lugar fresco y seco hasta un año (es preferible ponerles etiquetas)

Se mantienen los principios nutritivos, principalmente la vitamina C.

No requieren cocción y pueden utilizarse de manera inmediata.