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Ambiente liberó un águila coronada en su hábitat después de un año y medio de rehabilitación


Fruto de un trabajo conjunto de rescate, atención especializada y recuperación –por parte organismos provinciales y nacionales–, fue liberada en Ñacuñán el águila encontrada por dos pobladores en mayo de 2021.

“Tras un año y medio de rehabilitación, los especialistas determinaron que este ejemplar ya estaba en condiciones de ser reintegrado a su hábitat, es decir cerca de la zona de Ñacuñán, en donde fue encontrada, en la Ruta 153.

Se trata de un logro, tras el efectivo trabajo coordinado entre guardaparques de la Reserva de Biosfera Ñacuñán –de la Dirección de Recursos Naturales Renovables–, el Ecoparque de Mendoza, el Centro de Rescate SOS Acción Salvaje en San Carlos, el Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas (Iadiza), la Fundación Caburé í, el Ecoparque de Buenos Aires y del Centro para el Estudio y Conservación de Aves Rapaces de la Argentina de la Universidad Nacional de La Pampa (Cecara). A todos, desde la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial nuestra felicitaciones y agradecimiento”, expresó el director de Recursos Naturales, Sebastián Melchor.

La importancia de este rescate radica en que el águila coronada (Buteogallus coronatus) está en peligro de extinción. Se estima que existe una población global de menos de 1.000 individuos adultos (IUCN, 2016), con tendencia decreciente. La pérdida de hábitat, la persecución directa, el ahogamiento en tanques de agua –en zonas áridas y semiáridas de la Argentina– y la electrocución en tendidos eléctricos son algunas de las amenazas que sufre. Por otro lado, se estima que más de 30 individuos han sido registrados en tenencia ilegal en el país.

A partir de ahora, el ejemplar liberado será monitoreado por parte del personal del Ecoparque, SOS Acción Salvaje y guardaparques de Reserva de Biosfera Ñacuñán. El monitoreo se realizará mediante un transmisor VHF que se coloca a modo de mochila en el individuo, permitiendo conocer su posición y también observar su comportamiento hasta determinar que se encuentra seguro e integrado al monte mendocino.

Breve historial del rescate y recuperación

En mayo de 2021, Segundo y Sebastián Araya, dos pobladores, encontraron en la Ruta provincial 153 un ave herida que resultó ser un águila coronada. Ante este hallazgo, intervinieron los guardaparques de la Reserva de Biosfera Ñacuñán, ubicada en el departamento de Santa Rosa, quienes lo informaron a las autoridades locales de la Dirección de Recursos Naturales Renovables de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia de Mendoza. El águila fue trasladada al Ecoparque de Mendoza, donde recibió los primeros auxilios, y luego fue derivada al Centro de Rescate SOS Acción Salvaje en San Carlos. 

Al momento de la inspección, se pudo observar que tenía una fractura de mandíbula que le impedía alimentarse por sí sola, por lo que se encontraba muy débil. Mientras esto sucedía, se ponía en marcha la red de rescate para la especie, contactándose con los referentes del Ecoparque de Buenos Aires y del Centro para el Estudio y Conservación de Aves Rapaces de la Argentina de la Universidad Nacional de La Pampa (Cecara). 

Entre todos los actores se decidió, dada la gravedad de la lesión, derivarla al Ecoparque de Buenos Aires para realizar una cirugía a fines de reconstruir su mandíbula. El 14 de mayo de 2021 fue trasladada a esa institución, donde se le realizó una exitosa cirugía, y comenzó su proceso de rehabilitación luego de que recuperara el peso perdido. 

Durante los chequeos veterinarios, se observó también que, por consecuencia del trauma recibido (posiblemente haya sido atropellada), tenía la visión del ojo izquierdo muy disminuida.

Por ser un ejemplar juvenil de menos de un año de edad, su rehabilitación constó de vuelos de musculación para recuperar fuerza y evaluación de su maniobrabilidad ante su visión afectada, realizando vuelos con obstáculos. También se evaluó su comportamiento natural ante otros individuos de la misma especie. 

Luego de la primera etapa de recuperación clínica y física, se comenzaron pruebas de caza, ya que, al ser un individuo muy joven, no se sabía cuánta experiencia había tenido en la naturaleza antes de su accidente. Para esto, se utilizaron señuelos de armadillos y serpientes para observar su reacción ante estas presas naturales. Los resultados fueron muy satisfactorios, ya que el individuo reconoció y utilizó los métodos de caza propia de la especie para estas presas, de las cuales se alimenta naturalmente en el monte.

Acciones para la conservación de la especie 

La provincia de Mendoza trabaja activamente en la conservación de la especie y es pionera en la red de trabajo de la que forma parte para mitigar las amenazas ambientales que afectan al águila coronada y otras especies que habitan el monte mendocino. Posee un sistema de áreas naturales protegidas que resguardan los ambientes donde la especie vive y nidifica, como la Reserva Natural y Cultural Bosques de Telteca y la Reserva de Biosfera Ñacuñán.

Desde el primer rescate de un ejemplar de la especie en 2004 a la fecha, ya se ha trabajado en el rescate y rehabilitación de 13 ejemplares. La Dirección de Recursos Naturales Renovables de la provincia también ha participado activamente en otras seis derivaciones, permitiendo la logística a tiempo para que águilas coronadas de otras cuatro provincias lleguen a destino a tiempo para salvarlas. 

Un equipo multidisciplinario integrado por las autoridades de aplicación en materia de fauna silvestre de Mendoza, Áreas Naturales Protegidas, el Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas (Iadiza) de Conicet Mendoza, Fundación Cullunche, el Ecoparque de la Ciudad de Buenos Aires, SOS Acción Salvaje, Fundación Caburé-í, Centro de Recuperación de Fauna Silvestre La Florida, de la Provincia de San Luis, y el Centro para el Estudio y Conservación de Aves Rapaces de la Argentina de la Universidad Nacional de La Pampa (Cecara), han logrado mantener en el tiempo esta importante red de rescate para la zona en cuestión.

Por otro lado, es de destacar que dos de las principales amenazas para la especie, como la electrocución en tendidos eléctricos y el ahogamiento en los tanques de agua, se han estado trabajando intensamente en Mendoza durante los últimos cinco años.

Este trabajo en red, con la participación de la empresa Edeste, se concentró en la modificación del tendido eléctrico en toda la zona de monte del Este de Mendoza. Durante 2020, se terminó la modificación de 1.195 km de tendidos eléctricos monofilares, modificando 4.526 postes en un área de más de cinco millones de hectáreas donde habita la especie.

Por otro lado, actualmente se trabaja en la mitigación de los accidentes fatales por ahogamiento que generan los tanques de agua en las zonas desérticas y semidesérticas de la provincia. Se ha realizado una campaña de colocación de rampas de rescate en tanques australianos en los departamentos de Santa Rosa en una primera instancia, y luego, en La Paz y San Rafael. Gracias a estas acciones, se han colocado rampas en la zona de influencia de la especie en 52.500 hectáreas.