20 de octubre, 22.40 horas. Coronavirus: Comunicado del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes

Carolina Sánchez, embajadora del básquetbol mendocino en Europa y Sudamérica


La jugadora récord del básquetbol femenino argentino, juega en la Serie A1 de Italia en el club La Molisana Magnolia Campobasso.

A sus 44 años, la mendocina de 1,80 de altura, que se desempeña como ala-pivot,  está jugando su segunda temporada y es la capitana en el equipo del sur italiano. Con una trayectoria de 30 años en el básquetbol profesional, alternando durante ese tiempo competencias de ligas europeas y sudamericanas, prácticamente juega durante casi todo el año, un ejemplo a seguir teniendo al deporte como estilo de vida.

El básquetbol es la pasión de Érica Carolina Sánchez, que a partir de los 14 años comenzó a desplegar su juego en países del viejo continente, además de formar parte durante 19 años de la Selección Argentina y en muchas oportunidades también defender  la “borravino” delseleccionado mendocino en los campeonatos argentinos y torneos internacionales.

‘Caro’ Sánchez comentó que “llevo ya 30 años dando vuelta por Europa y actualmente me encuentro en la primera categoría de Italia que es la A1. El año pasado cuando estábamos jugando la A2 quedamos primeras y debido a todo el tema de la pandemia por Covid-19 nos permitieron este año tener el ascenso a la A1. Volver al nivel más alto del básquetbol femenino italiano a esta edad, la verdad que para mi es una alegría enorme”.

Respecto a su trayectoria profesional durante tanos años, explicó que “cuando terminaba de competir en Europa en abril o mayo, regresaba a la Argentina, cuando algunas ligas de Sudamérica recién comenzaban a fines de abril, yo enganchaba como refuerzo y seguía jugando unos tres o cuatro meses”.

Recordó que “cuando jugué para Las Heras Basquet en 2018, obviamente no estaba en Europa, había dejado de jugar y se dio la posibilidad de sumarme al equipo, por lo que decidí quedarme en Mendoza, pensando que el equipo iba a durar bastante tiempo jugando en la liga, pero duró sólo un año”.

“Durante mis 30 años en el básquetbol –agregó-, jugaba en Europa durante el período de setiembre a abril o mayo. Cuando terminaba, volvía al país, o bien a Ecuador o Chile y jugaba en los campeonatos que comenzaban en esos países a mediados de abril. También Las Heras y la Liga Nacional de Argentina se formaron en ese período, porque eran cuando terminaban las chicas en Europa y arrancaban como refuerzos en los meses de abril o mayo. Yo estuve 10 años en España, en Italia también habrán sido otros 10 años mas, y además en Portugal yArabia Saudita”.

Al respecto dijo que “yo jugaba desde abril hasta julio o principios de agosto en Argentina, contando los torneos con el seleccionado. Cuando terminaba acá, regresaba a Europa, por lo que casi no tenía descanso durante el año. Así hacen también muchas jugadoras, que terminan de jugar en un lugar y se vuelven a sus países para reforzar equipos en la Liga Nacional. A los 14 años fue mi primera prueba que tuve en Italia y a partir de allí casi no he parado. Por ahí he tenido un parate de algunos meses o medio año, pero volví a arrancar en España o Italia, o en algún otro lugar de Europa siempre estuve. Llevó 30 años de carrera casi sin parar. Si paré por unos 10 meses fue por una lesión en mi rodilla, pero después volvía a arrancar”.

Su actualidad en Italia

La basquetbolista manifestó que Campobasso “se encuentra al sur de Italia, como a una hora y media de Nápoles y a tres de Roma. Es un pueblo muy chico, pero la verdad que nunca esperé que recibieran así al básquetbol femenino, tenemos una gran hinchada. Este año, cuando nos permitieron el ascenso a la categoría A1, se propusieron hacer un estadio mucho más grande para poder albergar una gran cantidad de público y esperan para este año, cuando se acomode un poco el tema del coronavirus, poder llegar a 1.500 personas por partido. Obviamente, existen algunos protocolos que no permiten tener tanta gente en los estadios, sólo unas 200 o 300 personas y nada más, con distanciamiento social, pero estoy muy contenta de estar en el alto nivel y jugar la categoría superior en Italia y la región donde nos encontramos es Molise”.

Reconoció que “haber sido elegida como capitana del equipo italiano ha sido un orgullo para mi, quiere decir que estoy con las ideas cuando llegué a este club de poder trabajar para el equipo. Mi objetivo a corto plazo, es terminar de la mejor manera en lo que quizás sea mi última temporada como jugadora. Pensando en mi futuro a largo plazo, ya estoy dirigiendo categorías inferiores, me estoy preparando para dirigir en altos niveles, con el objetivo de poder llegar a dirigir categorías superiores, obviamente siempre trabajando y proyectándome,  como lo hice como jugadora también poder hacerlo como entrenadora, llegar lo mas lejos que se pueda en este deporte  y seguir aprovechando y viviendo de lo que más me gusta que en el básquetbol”.

Con respecto a la pandemia, comentó que “justo me agarró en marzo, cuando todavía estábamos casi a final de la temporada para jugar una Copa Italia y después para comenzar los playoffs. La verdad que fue durísimo porque veníamos muy bien en el campeonato y a fines de febrero principios de marzo fue cuando entramos en cuarentena. Estuve dos meses encerrada acá hasta los primeros días de mayo. Cuando comenzaron a habilitar todo en Italia, por intermedio de la Embajada Argentina tuvimos una repatriación y volvi a Mendoza”.

En ese sentido, manifestó que “justamente Argentina comenzaba con el tema de la cuarentena y llegamos al protocolo que tenía Mendoza, que consistía en que cada habitante que llegaba del exterior tenía que hacer la cuarentena en los hoteles. Me tocó hacer otra cuarentena más, luego tuve la oportunidad de trabajar individualmente en un gimnasio, donde me permitieron entrenar. Cuando comenzaron a habilitar los clubes, comencé a realizar mi rutina de entrenamientos individuales en cancha, más trabajos en el gimnasio. Trate de no parar nunca y cuando me tocó volver a Italia, fue cuando volvieron a cerrar todo en Argentina y en Mendoza cuando se complicó. Llegué a Italia y ya arrancamos con el equipo normalmente, una pretemporada normal como habíamos hecho el año pasado, con muchos protocolos obviamente de controles, de hisopados, de un montón de cosas para poder llegar de la mejor manera y no contagiar a nadie”.

Más adelante, la mendocina comentó que “después comenzó la pretemporada con muchos achaques, porque obviamente después de 7 meses sin tocar una pelota, entrar en ritmo otra vez fue bastante duro. En este momento ya arrancamos el campeonato y hemos tenido muchas lesiones lamentablemente en el equipo, pero es un poco el riesgo que se está llevando por estar tanto tiempo parada, donde se complicaron mucho las cosas justamente por este parate”.

“Ahora hemos vuelto a la rutina normal –agregó-, yo con mi equipo, dependiendo los días que se juegan, si jugamos los domingo tenemos libre el lunes. Arrancamos el martes por la tarde y durante el campeonato, se va regulando mucho el entrenamiento, dependiendo la cantidad de juego, pero se entrena casi doble turno del martes a viernes entre gimnasios y cancha, unas tres horas en la mañana y otras tantas por la tarde, es una carga muy importante en este momento, pero es lo que nos está llevando a entrar en ritmo y comenzar un campeonato que será bastante duro”.

Diferencias en el básquetbol femenino

Al hacer una comparación entre el básquetbol femenino en Italia y Argentina, Carolina explicó que “llevo 30 años de mi vida haciendo esto y jugando en Europa y obviamente la diferencia es en lo organizativo de campeonatos, que nosotros no logramos tener en Argentina, contar con una liga regular como juegan los varones, que toda la vida tratamos que eso se lograra y que no todas las jugadoras se tuvieran que ir del país para poder jugar en un alto nivel. Eso es lo que tratamos de lograr en la Argentina, pero nunca tuvo continuidad, con un campeonato regular de una Liga Nacional y nunca se logró lamentablemente. Creo que esa es la diferencia en lo organizativo de los campeonatos, el profesionalismo que tiene, donde vos podes vivir del deporte, hay jugadoras que ganan muy bien y pueden vivir del básquetbol. No podemos hacer diferencia con los varones, pero digamos que poder vivir del deporte”.

También dijo que “en cuanto a infraestructura ni hablar, hay estadios muy bien preparados, no te morís de frio en el invierno, si te toca jugar en un equipo donde hace mucho frio, la calefacción de la cancha se necesita, donde en la Argentina todavía no lo encontrás.. Obviamente el tema organizativo, la cantidad de campeonatos y categorías que podes jugar. Yo he jugado en la A2, A1, la Serie B, por lo que tenes una regularidad de campeonatos que te permite todos los años tener uno torneo fijo y eso es lo que nos permitió a muchas jugadoras venir a Europa para encontrar ese profesionalismo y esa regularidad de campeonato”.

Al referirse a sus objetivos personales fuera del basquetbol, Carolina aseguró que “uno siempre tiene en mente poder formar su familia, de poder haber tenido mis hijos, que todavía no es tarde, pero la carrera del básquetbol fue la que me llevó más a decidir mi vida en cuanto a lo que quería hacer. Estoy aprovechando hasta el último momento, sacrificando muchas cosas también de mi vida personal en formar una familia, tener una pareja y también hijos. Uno creo que tiene que hacer una elección de vida y en mi caso creo que fue  vivir del básquetbol”.  

Sus inicios en el básquetbol

La jugadora manifestó también que “comencé a jugar desde muy chica a los 7 años gracias a mi hermano en el Club San José donde empecé con los varones. Estuve un tempo con ellos hasta que me trasladaron a YPF, que fue mi club de crecimiento en el básquetbol femenino. Desde los 8 hasta los 14 años estuve en ese club, participando además en los seleccionados mendocinos. A los 14 estuve con una preselección Argentina, pero me salió una propuesta para realizarme una prueba en Italia y fue allí cuando decidí  ir a jugar a Europa y en ese país comencé toda mi carrera. Cuando terminaba en Europa volvía para la Selección Argentina o me iba a reforzar algún equipo que comenzaba la Liga Nacional en su momento o en algún equipo de Sudamérica. En 1989 fue cuando decidí venirme a jugar a Italia y comenzar toda mi carrera profesional en este país, en cada momento que terminaba la temporada en Europa, regresaba a la Argentina y he pasado por Murialdo, Obras, en equipos de Buenos Aires como Berazategui, Florida, Central Entrerriano, muchos años en Vélez. También estuve mucho tiempo jugando en equipos de Ecuador, Chile y Uruguay, siempre reforzando equipos de Sudamérica”.

“Para todo deportista, la Selección es un orgullo”

Carolina no dudó en afirmar que “para todo deportista la Selección Argentina es un orgullo, es lo que todos quieren lograr, no se fija en el dinero sino por los colores de su país. Yo comencé en 1995 con la Selección, estando 10 años como capitana y esos años fueron increíbles, participando en tres mundiales, en 2002 en China, 2006 Brasil y 2010 en República Checa. Dos Preolímpicos para clasificar a las Olimpiadas de Londres y Pekín, que no se logró. La verdad que fueron momentos increíbles con el seleccionado, fueron muchos logros, muchos momentos duros también que pasamos. Un entrenador que me marcó y me dio toda la confianza fue Eduardo Pinto, entrenador del Seleccionado Femenino de Argentina por 20 años. También cada entrenador que tuve en un club me dejó una enseñanza y un aprendizaje, no sólo en lo deportivo sino además en lo personal, por lo que tengo que agradecer a cada uno que pasó por mi vida ya que fueron grandes referentes”.  

Finalmente, Carolina comentó que “en cada club donde voy a veces me toca vivir sola en un departamento. Este año estoy viviendo junto a una compañera italiana y otra americana. La verdad que tratamos siempre de estar en sintonía con las personas para llevarnos bien para poder vivir y compartir todo un año juntas. He tenido la suerte de vivir siempre con personas que estoy a gusto. Después, al final de la temporada, viene de visita mi mamá, en algunos lugares también mis hermanos, en su momento cuando mi papá aún estaba conmigo también vino a visitarme. Uno trata de vivir o más tranquila posible y busca a las personas con quien mejor se lleva”.

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