Experto en rutas dio la clave para mejorar el costo y la durabilidad de los caminos


El presidente de la Comisión Permanente de Asfalto y consultor de organismos internacionales expuso en Mendoza durante las Jornadas de Capacitación Vial organizadas por Vialidad Mendoza, la Facultad de Ingeniería y la Asociación Argentina de Carreteras.

Construir una ruta que dure el tiempo para el que fue calculada y que en ese tiempo no sufra daños que hagan perder su operatividad no es algo simple de lograr: la vida útil del camino depende no solo de cómo y quién lo usa sino de factores relacionados con el suelo, la forma en que se construye y el clima. 

Para eso, el diseño estructural de asfaltos flexibles es clave: es la llave para conseguir que una ruta ofrezca una prestación óptima con costos rendidores. 

Esta fue la temática que abordó el miembro de la Asociación Argentina de Carreteras, ingeniero Juan Manuel Campana, durante el primer día de las Jornadas de Capacitación Vial organizadas por la Dirección Provincial de Vialidad, la Asociación Argentina de Carreteras y la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo. 

El especialista, quien es presidente de la Comisión Permanente del Asfalto, miembro del Comité Nacional Argentino de Pavimentos, consultor independiente con amplia trayectoria nacional e internacional para organismos multilaterales como el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), el BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento), y la CAF (Corporación Andina de Fomento).

Campana explicó a casi un centenar de asistentes que fueron a escucharlo donde está el secreto: “Formular nuestra propia metodología de diseño estructural de asfaltos a partir de las características propias que encontramos en nuestro territorio. Actualmente importamos diseños de afuera que no son exactamente eficientes porque no están diseñados en función de los materiales, climas y condiciones que tenemos en el país”. 

El experto recalcó que “en la Argentina tenemos recursos tecnológicos de primer nivel para estudiar métodos de punta adaptados a nuestro medio local, y la realidad local es que nuestros suelos, los materiales que utilizamos, los asfaltos que disponemos, y los climas que tenemos son distintos a los de otras partes del mundo”.

Campana precisó: “Por ejemplo, Misiones es muy húmedo, tiene un suelo muy arcilloso y este tipo de suelo, con la humedad, pierde capacidad portante, y con las altas temperaturas el asfalto tiende a deformarse”. 

“En cambio -contrastó- el sur de la Argentina, del lado de la cordillera, tiene climas muy fríos y eso provoca lo opuesto, que el asfalto se haga mucho más rígido y en vez de deformarse se fisure y por lo tanto hay que ir viendo las características de cada lugar y adaptar las metodologías de diseño para eso para lograr construir caminos que duren la cantidad de tiempo para la que lo construimos con una prestación satisfactoria”.

En ese sentido, indicó que las condiciones que se dan en la Argentina no se repiten de forma similar en otras partes del mundo, y que, de hecho, dentro de nuestro propio país no podríamos aplicar los mismos diseños para las mismas regiones. 

Trajo a colación el ejemplo de Estados Unidos, que ha tenido una problemática similar a la Argentina, por ser un país de grandes extensiones: “Allá pudieron resolver este problema porque cada Estado, que funciona como un país en sí mismo, se encargaba de buscar el diseño adecuado a las características locales”. 

La conclusión del especialista fue que Argentina animarse de una vez por todas a hacer sus propios diseños estructurales sobre la base de su realidad local lo que a futuro le redituará en costos de infraestructura y en máximos rendimientos de prestación.