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Nuevo equipamiento para el Servicio de Oftalmología Pediátrica


El Hospital Notti adquirió un nuevo equipamiento que se utilizará para operar a pacientes con cataratas. Se trata de un facoemulsificador, uno de los equipamientos más modernos y avanzados para el tratamiento de esta patología.

Su función consiste en la utilización de ultrasonido para disolver y extraer el cristalino deteriorado, y así, sustituirlo por una lente intraocular artificial.

Al Servicio de Oftalmología asiste a alrededor de 120 niños por día. Si bien está más abocado a la consulta ambulatoria que a la internación, también realiza cirugías y mantiene listas de pacientes que requieren ser operados de cataratas. 

Aunque los casos de cataratas en niños son menos frecuentes que en adultos, existen, según expresa el cirujano Carlos Kotlik, jefe del servicio. Algunos grupos presentan “aquellas enfermedades congénitas, es decir niños que nacen con alguna falla ya desde el vientre materno, en el caso, por ejemplo, de las mujeres que fuman, o las que se desarrollan por patologías metabólicas durante la infancia. También pueden producirse las traumáticas, es decir niños que se golpean. Aquí la catarata puede aparecer en el momento o tiempo después”.

Kotlik comenta: “Las cataratas se producen cuando el cristalino, la lente que se encuentra dentro del ojo, se opaca total o parcialmente provocando, entre otros síntomas, una disminución de la agudeza visual del paciente”. Es la cirugía más común que hacemos los oculistas en pacientes adultos mayores en general, así como la presbicia. El problema es que no es tan común en los niños”.

Cómo se trata esta patología en niños

Las cataratas pediátricas deben operarse lo antes posible en bebés de meses o días incluso, pero solo en niños mayores a un año y medio en adelante se puede poner el lente intraocular, ya que el cristalino que se remplaza no crece, porque es un lente artificial que es una resina. “Operar la catarata es quitar -con este equipamiento que hemos adquirido-, emulsificar, diluir la catarata. Es decir, puedo retirar con un incisión muy pequeña el cristalino y remplazarlo por uno plástico”, relata Kotlik.

“El problema se presenta después, ya que estamos frente a una posible ambliopía. La ambliopía es la disminución de la agudeza visual por falta de estímulos. Si el niño tiene una miopía o una catarata, estrabismo o cualquier otra cosa y yo no lo curo hasta los 8 o 9 años, no estimula el cerebro y no aprende a ver. Tenemos que aprender a ver. Por ejemplo, se sabe que la nariz de la madre estimula una columna de neuronas occipitales, que le permiten al niño aprender a ver las cosas verticales, la boca de la madre, por ejemplo, permite aprender a ver las cosas horizontales, así como los ojos, las cosas redondas. Para eso tengo que ver desde que soy bebé y, si tengo cualquier patología, una de ellas las cataratas, no voy a poder desarrollar esta visión”, explica el médico.

Por ello es muy importante operar tempranamente y hacer un seguimiento del niño para evitar la ambliopía. Obtener este equipamiento les permite a los profesionales abordar esta patología con más rapidez, dando respuesta temprana a estos casos que si bien son poco frecuentes en niños, existen y son tratados en el Notti.