Se realizó una jornada remunerada de Desarrollo Profesional Docente sobre seguridad y tratamiento penitenciario


La actividad surge de un acuerdo entre la Dirección General de Escuelas (DGE), a través de su Programa de Educación en Contexto de Encierro, y la Coordinación de Seguridad y Tratamiento, del Servicio Penitenciario de Mendoza, como parte de una política de gobierno respecto a la formación docente.

Se desarrolló este sábado, en el Colegio Nacional Agustín Álvarez de la Ciudad de Mendoza, una jornada remunerada de Desarrollo Profesional Docente sobre “La seguridad como parte del tratamiento penitenciario”. Se trata de un trabajo en conjunto entre la Dirección General de Escuelas (DGE) y las autoridades del Servicio Penitenciario de la provincia de Mendoza, destinado a docentes de CEBJA, CENS y CCT pertenecientes al Programa de Educación en Contexto de Encierro.

Participaron el director general del Servicio Penitenciario Provincial, Eduardo Orellana; el coordinador de Seguridad y Tratamiento, prefecto general Julio Lucero y el director de Educación Permanente de Jóvenes y Adultos, Érico Arias.

En el encuentro se abordaron temáticas enfocadas principalmente en fortalecer el conocimiento de los protocolos frente a una crisis, los aspectos generales que los docentes deben observar y hacer observar en materia de seguridad penitenciaria y la posición de la educación en contextos de encierro respecto de distintos requerimientos, ya sea para el uso de espacios no autorizados o el dictado de clases en lugares no convenientes.

Además, otro de los puntos que se trataron fue que, en 2024, comience a aplicarse el Programa de Educación Diferenciada, como parte del Programa de Salud Mental que lleva a cabo el Servicio Penitenciario Provincial.

Esta iniciativa se enmarca en el Programa de Educación en Contexto de Encierro, el cual permite a los internos de los distintos complejos penitenciarios llevar adelante sus estudios. Estas propuestas tienen por objetivo brindar espacios y herramientas para el crecimiento y el desarrollo de personas privadas de libertad, teniendo en cuenta que actualmente cientos de internos participan en los CENS, CEBJA y CCT que se dictan en los penales.

En ese sentido, Lucero remarcó que “los docentes son actores fundamentales dentro del Servicio Penitenciario por más que no sean penitenciarios. Son actores y están dentro del servicio porque ayudan a conservar la seguridad del complejo. Es decir, su participación y su acompañamiento a los estudiantes ayuda a bajar los índices de violencia en los complejos tomando a la educación como parte de la seguridad”.

Por su parte, Orellana expresó que “la educación dentro de los complejos, como así también la tarea docente, es un elemento fundamental para poder brindarle una reinserción al alumno o al interno en su vuelta a la libertad”.

Al respecto, Arias manifestó que “es muy importante escuchar a las autoridades del Servicio Penitenciario poder decir sobre la relevancia de la presencia de los educadores en estos ámbitos y no solamente que se los digan, sino que se lo transmitan ellos frente a frente. Los docentes salieron reconfortados y muy contentos de la actividad, y la labor que hacen es muy significativa. Además, resulta positivo tener el reconocimiento por parte de las autoridades. Se pudo visualizar el trabajo en equipo y el diálogo
permanente que tenemos entre las distintas instituciones, que quedó plasmado en este encuentro”.

Educación en Contexto de Encierro

La Educación en Contexto de Privación de Libertad es la modalidad del sistema educativo destinada a garantizar el derecho a la educación de todas las personas privadas de libertad para promover su formación integral y desarrollo pleno. El ejercicio de estos derechos no admite limitación ni discriminación alguna vinculada a la situación de encierro y es puesto en conocimiento de todas las personas privadas de libertad, de forma fehaciente, desde el momento de su ingreso a la institución.

Antecedentes

En 2000 se abrió, dentro del área de Educación de Jóvenes y Adultos, una nueva línea de trabajo denominada Educación en Establecimientos Penitenciarios. La primera acción fue la firma de un convenio con el Ministerio de Justicia de la Nación, a fin de que la educación en la cárceles federales se traspasara de los agentes penitenciarios a docentes de los sistemas educativos provinciales. Durante esta etapa se trabajó para instalar la falta de atención educativa en las cárceles como problema educativo relacionado con la exclusión de una población poco visible y
carente de posibilidades de demanda.