Concluyó la autopsia de Tamy: el elefante murió por su avanzada edad y no tenía enfermedades infectocontagiosas


El Equipo del Servicio de Veterinaria del Ecoparque de Mendoza concluyó el informe del paquidermo, que falleció a los 55 años. La muerte del ejemplar “fue consecuencia de un proceso crónico multisistémico”, afirma. “Las alteraciones encontradas son compatibles con el desgaste fisiológico propio de la avanzada edad del ejemplar”, argumenta.

Luego de la realización de todos los estudios posmortem, tanto anatomopatológicos (permiten identificar una afección examinando células o tejidos al microscopio) como de laboratorio, el Servicio de Veterinaria del Ecoparque de Mendoza presentó el informe final sobre la muerte de Tamy, el elefante asiático que falleció el pasado 24 de junio a los 55 años de edad.

De acuerdo con las conclusiones, el deceso fue consecuencia de un “proceso crónico multisistémico”, sin evidencias de enfermedades infectocontagiosas activas ni causas agudas atribuibles.

Las alteraciones halladas “son compatibles con el desgaste fisiológico propio de la avanzada edad del ejemplar”.

Tamy falleció de muerte natural, según este estudio, que contiene todos los análisis detallados de la necropsia. El animal tuvo múltiples fallos orgánicos progresivos debido a su edad.

“El equipo de la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque anhelaba poder acompañarlo y verlo disfrutar del santuario de Brasil, tal como hoy lo hacen Kenya y Guillermina. Se sabía que, en el caso de Tamy, el trabajo iba a ser más complejo debido a su historia de vida y a su edad avanzada. Su fallecimiento representó un golpe muy duro para todos”, afirmó el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.

En la elaboración del informe intervinieron 12 médicos veterinarios, uno de ellos en carácter de veedor externo. También participaron representantes de un santuario, un fotógrafo oficial y un especialista del Laboratorio de Patología Animal, quienes acompañaron la necropsia como veedores y documentadores externos, asegurando así transparencia y rigor técnico en todo el procedimiento.

Hallazgos clínico-patológicos

La necropsia se efectuó inmediatamente después del fallecimiento del animal, con la participación de profesionales del Ecoparque, de la Universidad Juan Agustín Maza y veterinarios independientes. Entre los principales hallazgos se consignaron los siguientes detalles.

La causa de muerte fue natural, y los estudios revelaron lesiones en distintos órganos, entre ellas una nefropatía crónica severa con remplazo fibroso del parénquima renal, dilatación ureteral y cálculos de hasta 9 cm; una hepatopatía moderada a severa con congestión y bordes romos, y una artropatía severa en cadera y carpos. La conclusión arrojó un diagnóstico anatomopatológico presuntivo de nefritis crónica severa, hepatopatía moderada a severa y artrosis avanzada de cadera y carpos.

“Todo esto obedece a la edad del ejemplar y su estilo de vida. Recordemos que llegó a Mendoza luego de estar en un circo, y que se trabajaba junto con la Fundación Franz Weber para que pudiera ser trasladado a un santuario”, recordó Haudet.

Estudios complementarios

“Los análisis microbiológicos revelaron la presencia de bacterias comunes en nariz, trompa y faringe, sin signos de infección sistémica activa. Los cultivos de pelvis renal, líquido sinovial y articulaciones resultaron negativos, y no se detectaron Salmonella, Shigella ni micobacterias”, explicó Haudet.

El urianálisis mostró baja densidad, pH alcalino, proteinuria marcada y abundante presencia bacteriana, mientras que las pruebas histopatológicas confirmaron fibrosis intersticial e infiltrado mononuclear renal, compatibles con nefritis crónica. Las serologías fueron negativas para brucelosis y leptospirosis.

El análisis integrado permite establecer que la muerte de Tamy se debió a un fallo multiorgánico crónico en el contexto de:

• Nefropatía crónica severa.
• Hepatopatía congestiva crónica.
• Degeneración articular severa.
• Ausencia de enfermedades infecciosas activas y zoonosis relevantes.

Historia y cuidados de Tamy

Tamy llegó al entonces Zoológico de Mendoza en 1984, luego de que el Circo Hermanas Gasca lo dejara en la provincia al no poder trasladarlo a Chile.

Desde hacía una década, la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque del Gobierno de Mendoza, junto a la Fundación Franz Weber y el Santuario de Elefantes de Brasil, desarrollaban un plan de reconversión para mejorar su bienestar y preparar su eventual traslado a ese predio, ubicado en Chapada dos Guimarães, estado de Mato Grosso, Brasil.

El caso de Tamy era complejo por su edad y por los tratos que había recibido en el circo. El espacio donde vivía había sido especialmente acondicionado con áreas de sombra, puertas de entrenamiento y contacto controlado con el equipo de cuidadores.

Fue atendido de manera constante por profesionales locales y especialistas internacionales, entre ellos Ingo Schmidinger, experto en elefantes cautivos, y Johana Rincón Alba, médica veterinaria de la Fundación Franz Weber. Ambos acompañaron el proceso de mejora de su rutina y adaptación de su recinto. El proyecto contemplaba su derivación futura al santuario brasileño, como ya se había realizado con éxito en 2022 con Pocha y Guillermina.